Este es un blog que quiere hacer llegar cuentos diferentes a todos aquellos que los quieran leer.

miércoles, 18 de julio de 2012

LAS AVENTURAS DE NICO Y NILO 2

Hola de nuevo. Aquí va la segunda aventura de las pequeñas ardillas, Nico y Nilo. Esta vez tienen una fiesta y van a hacer una tarta. No cuento más. A leer....



LA TARTA

Comenzaba un nuevo día para Nico y Nilo. Como todas las mañanas, sonó el despertador con un “ring, ring” y Nico se levantó de un salto. Se aseó y se peinó sin dejar de mirarse en el espejo, porque era muy coqueta.
Corriendo fue a la cocina a preparar un buen desayuno.

—¡Despierta, dormilón!—gritó Nico a su hermano que todavía estaba en la cama.
—Déjame dormir. Todavía es muy pronto.
Nilo metió la cabeza debajo de la almohada. Le encantaba dormir y odiaba madrugar.
—Vamos, levanta. Ya está listo el desayuno. He hecho tortitas con chocolate.
Nilo salió de la cama de un salto. Adoraba las tortitas, sobre todo, si eran con chocolate.

—Hoy es la fiesta de mi amiga Trudi y voy a hacer una tarta de moras—dijo Nico a la vez que recogía su plato del desayuno—. Debemos ir pronto al bosque para recoger las mejores moras.
Mientras su hermana le hablaba, Nilo estaba concentrado en  volcar todo el sirope de chocolate sobre las tortitas. Pronto éstas empezaron a flotar por el plato.
—¡Pero qué estas haciendo! Te has pasado con el chocolate.
—No me he pasado. A mi las tortitas me gustan así ¡Mmm…qué ricas!
—Date prisa, Nilo. Tenemos que irnos ya, se está haciendo tarde.

Los dos hermanos fueron saltando de árbol en árbol y junto al río encontraron unos arbustos llenos de enormes moras. Nico cogió su bolsa y comenzó a recogerlas. Era muy cuidadosa, solo cogía las más grandes y sabrosas.
—¡Nilo, no te comas las moras, no vamos a tener suficientes para el pastel!—gritó Nico al descubrir a su hermano con toda la cara manchada de moras.
Nico siguió con su tarea, yendo de arbusto en arbusto y seleccionando las mejores  moras. Ya estaba terminando cuando se giró y vio que su hermano había desaparecido.
—¡Nilo!¿Dónde estás?
Comenzó a buscarlo por los alrededores, pero no contestaba. Volvió a llamarlo, pero seguía sin contestar. Empezó a preocuparse.
Se acercó a unos arbustos y de repente oyó un grito.
—¡Arghhhh…!¡ Soy el monstruo del bosque!
Nico dio un grito y cayó al suelo mientras su hermano no paraba de reírse. La broma había sido muy divertida.
—¡Nilo! Deja de reírte, no ha tenido gracia. Me has asustado— dijo su hermana muy enfadada—.Volvamos a casa, todavía tengo que hacer la tarta.

Ya en casa, Nico comenzó a cocinar. A ella le encantaba hacer tartas para sus amigos. Era una gran cocinera. Nilo, que no era muy amigo de la cocina, decidió tumbarse en la cama mientras se comía una cajita de bombones que tenía guardada debajo del colchón.
—Nilo, deja de comer y ven a ayudarme, no puedo coger el bote de harina. Está muy alto.
Nilo se acercó y dio un gran salto, intentado coger el bote, con tan mala suerte que éste se cayó derramando toda la harina sobre su hermana.
—¡Pareces un fantasma!—dijo Nilo sin parar de reír.
—¡Vete de aquí y no me ayudes más!—gritó Nico muy enfadada—.Prefiero hacerlo sola.
Nilo se fue cabizbajo. Esta vez se había pasado con la broma.

Nico, después de limpiarse, siguió preparando la tarta. Comenzó a mezclar la harina con los huevos y el azúcar y pasado un buen rato, tras poner la última mora, la tarta ya estaba lista. Se sentía muy orgullosa, era una tarta estupenda y le había quedado muy bien. Incluso había hecho un dibujo de su amiga Trudi.
Ya era casi la hora de la fiesta. Nico decidió arreglarse, ya que le encanta ponerse guapa para las ocasiones especiales. Era un buen momento para estrenar su nuevo lazo. Se miró por última vez en el espejo, cogió la tarta y salio de casa muy contenta. Ya podía ir a disfrutar de la fiesta con sus amigos.
Fue a buscar a su hermano. Se había enfadado mucho con él, pero ya se le había pasado. Su hermano siempre le hacía enfadar, pero al final, le perdonaba.
—¿Dónde estas, Nilo?—le llamó, pero éste no le contestó.
Seguramente ya se había ido a la fiesta, pensó. Así que decidió ir sola.

Al llegar a la fiesta vio que Nilo ya había llegado y en su pequeña manita  llevaba un precioso ramo de flores.
—Hola, hermanita. Toma estas flores. Las he cogido para ti—dijo Nilo—.Perdóname, me he portado muy mal. Lo siento.
Nico y Nilo se fundieron en un gran abrazo, y como buenos hermanos, olvidaron la pelea.
Esa tarde lo pasaron bomba con sus amigos y  disfrutaron juntos de la super fiesta de Trudi.


Qué le vamos a hacer. Nilo es algo gamberrete, pero tiene un gran corazón y su hermana le quiere con toda su alma. Al final la fiesta fue genial y la tarta estaba riquísima.

HASTA LA PRÓXIMA

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